DINAMARCA, tierra de vikingos

No, no soy fan de la serie Vikingos… bueno, no era. Hasta que fuimos a Dinamarca. Me fascinó tanto este lugar, sus verdes paisajes, la felicidad que reflejan los daneses (según la ONU es el país más feliz del mundo y lo entiendo, porque viven en el paraíso), su estilo de vida… que cuando volvimos a casa, necesitaba volver a sumergirme en esas vistas. La mejor manera de hacerlo es revivir en tu memoria todos los maravillosos momentos pasados en familia, mirar fotos… pero ¿por qué no engancharse a Vikings? Así que, aquí estamos, esperando la nueva temporada… Mientras tanto, haremos un resumen de nuestro viaje.
Un verano ya super planeado con una ruta perfecta por toda la Toscana y, de pronto, se nos echaron a perder todos los planes a tan solo unos días del viaje. Pero no nos podemos quedar sin viajar… Y ahí entro yo. Como loca buscando chollazos por aquí cerquita sin éxito. Hasta que se me da por mirar vuelos. ¿A dónde? A cualquier parte del mundo. Eso sí, por menos de 50€ por persona 🙂 No, no estamos locos y sabemos lo que queremos. Queremos despejar la mente, relajarnos, descubrir, ¡volar! Así que entramos en una página web de vuelos low cost y encuentro un chollo a Billund (que hasta el momento no tenía ni idea de dónde estaba, lo reconozco). Después de situarnos en el mapa, nos decidimos: ¡nos vamos a Billund! Y ahora que ya hemos hecho la locura de comprar los pasajes, ¿dónde vamos a dormir?, ¿cómo nos vamos a mover? La solución casi siempre está en internet.
A través de Booking.com encontramos una casa enorme con jardín y jacuzzi en el baño tirado de precio (cuando digo tirado, es muy tirado). Sin pensarlo dos veces, lo reservamos. Aunque teníamos un poquito de miedo. Era imposible que por ese precio la casa estuviera tan bien como lo pintaba la web… pero la aventura es así. Así que un problema menos. Ahora falta el transporte. Desde la misma página donde compramos los vuelos, teníamos la opción de alquilar un coche. ¡Hecho! Otro problema menos. Si viajáis con niños y alquiláis un coche, acordaos de alquilar las sillitas también.
Dinamarca no está en la zona Euro, así que siempre es muchísimo mejor ir al banco a cambiar unos cuantos euros a coronas danesas. Es un poco lioso porque 1€ son 7,45DKK aproximadamente. Así que si haces una compra en el super de 150€, no te asustes porque serán 1115DKK. Es mejor ir con la calculadora en la mano. Pero siempre es mejor llevar coronas desde aquí y no comprarlas en el aeropuerto que seguro perderás dinero (o más dinero).
Pues ya tenemos las vacaciones medio arregladas; nos falta planificar el día a día (con mucha flexibilidad, porque viajamos con peques).
Día 1: ¡Llegamos al aeropuerto de Billund! De noche y sin saber a dónde iríamos. El coche tenía GPS, así que pusimos la dirección de la casa en Ansager y ahí fuimos. Ahí son muy modernos… nos mandaron un email con una contraseña para abrir un buzón de la casa en el que encontraríamos las llaves de ésta en su interior. Pues, después de cruzar lo que parecía un bosque solitario, encontramos la casa. Y, ¿dónde está el buzón? No estaba en la puerta de la casa, estaba en la puerta de la casita de herramientas del jardín. Ya os lo podéis imaginar, con la linterna del móvil, buscando el buzón, marcando la contraseña… hasta que por fin pudimos sacar las llaves y entrar a la casa. ¡Era tal y como en las fotos! Ya podíamos descansar en medio de la naturaleza.

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Día 2: Lo primero que hicimos fue ir al jardín para verlo con la luz del sol. ¡Precioso! Con columpios, barbacoa, un arenal para que los niños jugaran… y todo para nosotros solitos. De ahí nos fuimos a investigar un poco el vecindario, a ver si realmente estábamos en un bosque solitario. Fue una grata sorpresa ver que teníamos vecinos alrededor. Siempre te sientes un poco más seguro. A la noche no habíamos visto luces, porque los daneses se van a dormir muy tempranito.

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Ya que estábamos más tranquilos, nos fuimos al super del pueblo a comprar comida para una semana. Ahí es cuando nos asustamos cuando nos dijeron que habíamos gastado mil y poco… pero claro, son coronas.

799. Dinamarca - Ansager.JPG
Así que volvimos a dejar las compras y hacer un picnic para poder visitar Odense. Una ciudad preciosa a 1.30hs de nuestra casita. Tiene un parque enorme en el que puedes sentarte a hacer un picnic en toda regla.
Día 3: En nuestra casa ganamos las mujeres por mayoría… así que somos muy princess y nos encantan los castillos y estas cosas. Y, si estás en Dinamarca, no puedes dejar de visitar el castillo de Egeskov. Madre mía, con un lago en el medio, un parque enorme, una zona del castillo que puedes visitar, la casa de muñecas más grande del mundo… Y eso hicimos. Pero si solo tienes príncipes, no pasa nada. Hay una colección expuesta de aviones y trenes de juguetes, coches de época, motos, aviones… La verdad, para nosotros un imperdible.

57. Dinamarca - Egeskov.JPG
Después continuamos viaje hasta Aarhus, un fiordo impresionante. Dentro de la ciudad hay un museo abierto llamado Den Gamle By. Otro super imperdible para ir con niños. Es como una mini ciudad dividida en tres épocas, donde los mismos trabajadores van vestidos acorde a esas épocas. Puedes dar un paseo en una carroza de caballo, entrar en sus negocios, ver cómo vivía la gente en distintas épocas… Muy recomendable.

140. Dinamarca - Aarhus, Den Gamle By

127. Dinamarca - Aarhus, Den Gamle By

Ya que estábamos ahí, fuimos a dar una vuelta por el puerto de Aarhus, donde se puede contemplar el maravilloso fiordo.
Camino a casa pasamos por Silkeborg. En algunas épocas del año hay unas fuentes en medio del lago, pero que nosotros no pudimos ver.

180. Dinamarca - Silkeborg
Día 4: ¡Copenaguen! La capital de Dinamarca. Estaba un poco lejos de nuestra casita, pero no nos la podíamos perder. Nos levantamos tempranito y con el coche en 3hs ahí estábamos. Valió la pena el viaje. Una de las ciudades más bonitas y limpias que hemos visto hasta ahora. Como no teníamos mucho tiempo y teníamos un viaje de 3hs para volver a casa, cogimos una barquita y un bus turístico para poder ver lo máximo que podíamos de la ciudad. Lo ideal hubiera sido quedarnos una noche ahí para poder tener más tiempo. Pero ni el presupuesto ni el tiempo nos lo permitía. Así que íbamos a ver lo que nos diera tiempo. A las 12 del mediodía hacen el cambio de guardia, pero nosotros no llegamos a tiempo. Que pena… tendremos que volver 🙂

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Copenaguen es una ciudad para estar ahí una semanita (algo que está en nuestra lista de cosas pendientes), así que vimos lo que pudimos… la iglesia de mármol, Amalienborg, la sirenita, el Tívoli… Bastantes cosas por tan poco tiempo. Al Tívoli entramos, porque es el parque de atracciones más antiguo del mundo y no podíamos perdérnoslo. Entrar ahí parece entrar en una película. Todo super bien decorado, muy cuidado, antiguo… excelente visita.
Y tempranito para casa que tenemos un largo viaje… pero paramos un momento por Roskilde, un museo vikingo en el que empecé a enamorarme de los vikingos.
Día 5: ¿Quién ha dicho que las vacaciones son para dormir? Jajaja, nosotros nos levantamos prontito para seguir descubriendo paisajes que enamoran. Kolding, una ciudad con otro castillo-museo chulísimo. Aquí sí que nos pudimos vestir de príncipes y princesas y sacar unas cuantas fotos disfrazados 🙂 Justo había una exposición de Fabergé, que de paso chafardeamos un rato.
Seguidamente nos fuimos a Mogeltonder, un pueblito con las calles de piedra impresionante. Con unas tienditas donde puedes comprar un montón de souvenirs y decoraciones típicas danesas y tomar un delicioso té. Un pueblo que nos enamoró.

491. Dinamarca - Møgeltønder.JPG
Parada en Ribe antes de ir a casa y a dormir que mañana nos espera un gran día.

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Día 6: Aunque a los hombres de nuestra casa les encanta los legos, las mujeres de nuestra familia no éramos muy amantes. Hasta que llegó este día. Un día en el que, después de haber ido 5 o 6 veces a Disneyland para ese entonces, no le teníamos mucha fe de que nos iba a emocionar… ¡Qué equivocadas estábamos, chicas! Nunca pensamos que nos iba a gustar tanto ir a Legoland. De verdad, si vais con niños (o si os gustan los legos), ¡tenéis que ir! Hay ciudades hechas de lego, personas, etc. todo es de lego. Incluso las atracciones, parecen hechas de lego. Parece que estés subido a un bloque de lego. Y, lo mejor de todo, los niños pueden subirse a TODAS las atracciones. Así que imaginaos cómo disfrutamos de este día. Además, tuvimos mucha suerte. Lo que a veces parece un inconveniente, puede convertirse en una maravilla 🙂 No nos había llovido ni un solo día. Pero llega el día de ir a Legoland y empieza a llover a lo bestia. ¿Cancelamos la salida o nos ponemos los chubasqueros? Pues, cualquiera le dice a padre e hijo que no vamos a Legoland porque llueve… Así que, será mejor ponerse los chubasqueros. Lo que parecía un inconveniente, fue un regalo divino  Y, como bien dicen, al mal tiempo buena cara… Ni un minuto de cola en las atracciones. Pudimos subirnos a TODAS las atracciones del parque y repetir hasta el cansancio. Y, ahora, somos una familia amante de los Legos.

516. Dinamarca - Billund, Legoland.JPG

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Día 7: No nos podemos ir sin ver cómo vivían los reyes vikingos. Nos fuimos a Fyrkat al vikingcenter y hasta nos vestimos de vikingos. Parece fácil vestirse de vikingo… pero os aseguro que fue todo un reto. Fuimos incapaces de ponernos el chaleco de acero de los vikingos. No lo podíamos levantar de lo mucho que pesaba. Eso te hace pensar en lo grandotes y fuertes que eran. Así que nos pusimos lo que pudimos.

716. Dinamarca - Vikingecenter Fyrkat
De ahí nos fuimos al fiordo más largo de Dinamarca a contemplar las maravillosas vistas desde Mariager, para enamorarnos aún más si cabe de este país y sus paisajes.
Día 8: Día triste… nos vamos a comer a Vejle, pero con las maletas en el coche porque ya tenemos que volver. Casi llorando recorrimos esta ciudad tan bonita, para luego ir de nuevo al aeropuerto. Nuestra sorpresa fue, que para que los niños estuvieran menos tristes, en el aeropuerto hay una zona pública llena de legos. Es como una piscina de bolas, pero llena de legos donde los niños se pueden sumergir y pasar el mal trago de tener que volver de las vacaciones un poco mejor 
Conclusión de nuestro viaje a Dinamarca: ¡¡queremos ir a vivir ahí!! Es la primera vez que nuestros hijos nos dicen que no les importaría mudarse de país. Así que, os podéis imaginar lo bien que lo pasamos…


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